Estas notas no describen métodos nuevos ni sustituyen la auditoría: acotan qué significa cada término dentro del plan y qué no se está afirmando cuando se habla de revisar un lote biométrico o transaccional. Conviene leerlas antes de decidir el orden de verificación, porque varias confusiones habituales provienen de dar por sentado alcances que el plan no tiene.
Un lote se marca como sospechoso cuando su distribución interna se aparta de la referencia con la que se compara, no cuando el modelo falla en producción. La distinción importa: un lote puede estar alterado y aun así producir predicciones correctas durante un tiempo, sobre todo si la manipulación se concentra en un segmento poco visible.
Por eso el plan no promete detectar todo lote alterado. Define contra qué referencia se mide, sobre qué subconjunto y con qué señal, y deja explícito que un resultado negativo no equivale a un conjunto limpio.
Cuando se habla de degradación localizada no se está diciendo que las métricas agregadas sean inútiles. Se está diciendo que no alcanzan por sí solas para afirmar que los datos de entrenamiento están íntegros. Un promedio estable puede convivir con un desplazamiento claro en un segmento acotado.
El plan asume esa limitación: prioriza segmentos por exposición y antigüedad del lote, no por volumen total. Un conjunto grande no es más confiable que uno pequeño si nadie registró de dónde vino.
Registrar el linaje de un lote significa poder reconstruir qué ingresó, cuándo y desde qué nodo. No implica auditar la veracidad del contenido de origen ni validar la identidad de quien lo envió. Es trazabilidad, no certificación.
Si esa información no existe hoy, el plan la trata como un vacío a documentar y no como un dato disponible. Tampoco fija plazos para completarla: solo indica qué campos hacen falta para que una revisión posterior sea posible.
Calibrar un umbral es una decisión de compromiso entre falsos positivos y contaminación no detectada, y depende del segmento que se esté observando. El plan no impone un valor ni un método único: define qué señal se mide y con qué referencia se compara.
Lo mismo aplica a las ventanas temporales. Elegir un tramo acotado para observar primero es una decisión de prioridad, no una afirmación sobre dónde está el problema. La revisión avanza por hipótesis sucesivas, no por confirmación de una sola.
La información compartida durante la revisión se trata como material reservado del equipo que la envía. El plan no publica resultados, no comparte lotes entre clientes y no reutiliza conjuntos de un caso en otro.
También conviene aclarar lo que este plan no es: no certifica modelos, no garantiza ausencia de contaminación y no reemplaza una auditoría formal. Es un marco de decisión para ordenar qué se revisa primero y con qué criterio se prioriza.
Antes de calibrar cualquier umbral conviene acordar el orden de revisión. En Centinela Algorítmico trabajamos con una secuencia fija de pasos: inventariar los lotes biométricos y transaccionales disponibles, anotar su ventana temporal y registrar desde qué nodo ingresaron. Recién después se elige un segmento acotado para observar primero, porque una precisión global estable puede esconder una degradación localizada. El plan no fija plazos ni anticipa resultados: define qué señal se mide, sobre qué subconjunto y contra qué referencia se compara.
Este marco no reemplaza la revisión técnica caso por caso. Si querés plantear el alcance de una auditoría sobre tu propio conjunto de datos, podés escribirnos a support@bibleexaminer.com o llamar al +54 11 4923-4175. La dirección postal es Av. Corrientes 1235, piso 14, Torre Corrientes, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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